Información general

Qué es la

Editorial DIME 

 

En el año 1964 se dieron comienzo a las actividades, que en ese entonces se llamó

"Distribuidora Internacional de Materiales Evangélicos".

Para simplificarlo, más tarde se denominó "Editorial DIME"

y en inglés "DIME Publishers"

El propósito de esta organización sin fines de lucro, es publicar y 

distribuir literatura evangelística, inspiracional  y educativa, en primer lugar en

español o castellano, pero no limitada a ese idioma, al costo más económico posible,

haciendo así nuestra parte en alcanzar a los lectores hispanohablantes. 

    Debido a los cambios a nivel global y al alto costo de los envíos, no resulta

conveniente enviar literatura a otro países desde California.

Sin embargo, en forma digital, esos mismos materiales pueden llegar a

 todos los lectores en cualquier rincón del mundo.

Le sugerimos visite www.librosdime.org

Declaración de fe

A continuación presentamos un resumen de lo que es la base de nuestra 

“declaración de fe”. ¡Incluir todos los detalles sería transcribir todo el

Nuevo Testamento!

La Biblia, Antiguo y Nuevo Testamento, es la Palabra de Dios inspirada por Él sin  errores y es la final y suprema autoridad de fe y vida (1 Corintios 2:12-13; 2 Timoteo 3:16-17; 2 Pedro 1:20-21).

 

Hay un solo Dios, quien existe eternamente en tres personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo (Mateo 3:15-17; Efesios 4:4-6; 1 Juan 5:7-9).

 

Jesucristo nació de la virgen María por el poder del Espíritu Santo. Jesucristo es el Hijo de Dios, verdaderamente Dios y verdaderamente hombre, el Unigénito del Padre (Isaías 7:14; Lucas 1:35; 2:7,11,52; Juan 1:1-2,14).

 

El hombre, creado a la imagen de Dios, pecó contra Él incurriendo no sólo en muerte física sino en muerte espiritual, es decir, en separación de Dios; por lo tanto, todo ser humano nace con naturaleza pecaminosa (Génesis 1:26;3:1-7;    Romanos 3:22-23; 5:12; Efesios 2:12).

 

Jesucristo murió por nuestros pecados en un sacrificio substituto y todos los que creen en Él son justificados sobre la base de su sangre derramada (Romanos 3:24-25; Efesios 1:7;

1 Pedro 1:18-19; 2:24; 3:18).

 

El cuerpo crucificado del Señor fue resucitado y Él ascendió al cielo, donde  actualmente es nuestro Sumo Sacerdote y Abogado (Romanos 8:34; 1 Corintios 15:3-4; Hebreos 7:25; 9:24; 1 Pedro 1:3-5; 1 Juan 2:1-2).

 

El Señor Jesucristo regresará personalmente muy pronto por su Iglesia antes del período conocido como “la Gran Tribulación” y tomará a todos los que confían en Él para que estén eternamente en Su presencia (Juan 14:1-4; 1 Corintios 15:51-57; 1 Tesalonicenses 4:13-18; Apocalipsis 20:6).

 

Todos los que por fe reciben al Señor Jesucristo como Salvador y Señor son  nacidos de nuevo del

Espíritu Santo, son morada del Espíritu Santo y son  bautizados por el Espíritu Santo en el cuerpo de Cristo, la Iglesia, cuya Cabeza es Él (1 Corintios 12:13; Efesios 1:13-13, 22-23; 2:8-10; Colosenses 1:18).

 

Habrá resurrección corporal de justos e injustos: dicha eterna para los salvados y conciencia eterna de castigo para los perdidos (Marcos 9:43-48; Apocalipsis 20:15; 22:3-5,11).